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Conclusión

Docker ha cambiado la manera en la que lo desplegamos y de rebote, la relación entre los desarrolladores y los administradores de sistema, que ya había evolucionado mucho con el movimiento DevOps.

Hay muchas posibilidades de que haya más sorpresas y ya podemos imaginar algunos cambios adicionales, por ejemplo, la diseminación cada vez más grande de servicios incorporados por los contenedores Docker. La capacidad de Docker de presentar una interfaz idéntica independientemente del soporte de máquina del contenedor, permitirá a determinadas imágenes convertirse en estándares de facto para un servicio en particular. Adicionalmente, esto permitirá a los desarrolladores concentrarse en el valor añadido de los desarrollos, y no tener que reinventar constantemente servicios, como sigue siendo el caso demasiado habitualmente, en la actualidad.

Del lado de la orquestación, Docker ha anunciado en octubre del 2017 el soporte de Kubernetes de Google, que podría parecer algo negativo para Swarm, pero que bien mirado es una evolución lógica del ecosistema. Docker siempre ha tenido un enfoque llamado ”pilas incluidas”, es decir, que una funcionalidad se podría cambiar, pero Docker proporciona al menos una versión sencilla que permite al ”juguete” funcionar desde su salida de la caja.

Swarm es, de una determinada manera, la pila entregada que permite jugar inmediatamente y que, en la mayoría de los casos, ...