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Introducción

La Web es una plataforma que no ha dejado de evolucionar desde su creación. En sus inicios, en los años 1990, la Web se había diseñado para permitir a los usuarios consultar información a través del mundo. Técnicamente, en esta época, los sitios web estaban compuestos únicamente de páginas HTML estáticas.

A partir de los inicios de los años 2000, la Web se ha hecho más participativa, menos consultiva. Han aparecido muchos sitios comunitarios. eBay, por ejemplo, permite comprar o vender objetos publicando anuncios o respondiendo a ellos. YouTube, por su parte, permite compartir los propios vídeos o visionar los de otros usuarios. De manera similar, Facebook nos permite compartir nuestra vida cotidiana en línea y consultar la de nuestros amigos. Todos estos sitios han tratado de posicionar al usuario como un actor importante, y no solo como lector.

Para construir sitios más dinámicos y con una ergonomía más potente que la de los sitios estáticos, el uso de JavaScript ha empezado a ser importante. Existen librerías como jQuery, creadas en sus orígenes para aligerar la sintaxis JavaScript, en particular en el uso de DOM o en la gestión de peticiones HTTP, con el objetivo de reducir las incompatibilidades entre navegadores.

Tras varios años, la Web conoce una nueva evolución con la aparición de aplicaciones web, las SPA.