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Conclusión

Con la Raspberry Pi 3 y Jessie, la Fundación ofrece un conjunto coherente. La presencia de un navegador web que se pueda utilizar de manera fluida, de la suite de escritorio LibreOffice y de un cliente para gestionar el correo electrónico permiten considerar el uso de la Raspberry Pi como puesto de oficina.

Las escuelas y los espacios públicos digitales, también pueden apostar por esta máquina de bajo precio para equipar las clases o las áreas de recepción con ordenadores de escritorio.

Sin embargo, la domótica o los drones que usan una Raspberry Pi no necesitan la interfaz gráfica para funcionar. Ocurre lo mismo con los servidores. Para estas aplicaciones, el uso de la línea de comandos evita consumir potencia de cálculo del procesador para gestionar la visualización gráfica.

Es el objetivo del siguiente capítulo.