Resumen

La lógica difusa permite tomar decisiones en función de reglas poco precisas, es decir, cuya evaluación esté sometida a cierta interpretación.

Para ello, se definen variables lingüísticas (como la temperatura) y se les asocia valores lingüísticos ("calor", "frío"...). A cada valor se le hace corresponder un conjunto difuso, determinado por su función de pertenencia: para todos los valores numéricos posibles, se asocia un grado de pertenencia entre 0 (el valor lingüístico es totalmente falso) y 1 (es totalmente verdadero), pasando por estados intermedios.

Una vez definidas las variables y los valores lingüísticos, se indican al sistema difuso las reglas que debe aplicar. Se le indican, a continuación, los valores numéricos medidos.

La primera etapa para proporcionar una decisión es la fuzzificación, que consiste en asociar a cada valor numérico su grado de pertenencia a los distintos valores lingüísticos. A continuación, se pueden aplicar las reglas, y la suma de las reglas (constituida por la unión de los conjuntos difusos resultantes) proporciona un nuevo conjunto difuso.

La defuzzificación es la etapa que permite pasar de este conjunto difuso al valor numérico que representa la decisión final. Existen varios métodos para llevar a cabo esta tarea, aunque el cálculo del baricentro es el más preciso, teniendo un coste de cálculo adicional...

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