Resumen

La inteligencia es un concepto difícil de definir con precisión, porque puede adoptar muchas formas. Resulta difícil, también, medirla, y las pruebas de C.I. están sesgadas. Podría resumirse como la capacidad de adaptación al entorno para resolver los problemas que se le presentan.

El reino animal está, por tanto, dotado de inteligencia, si bien diferente en cada caso, pero presente. En términos generales, todos los seres vivos, por su adaptación al entorno y la creación de estrategias de supervivencia complejas muestran señales de inteligencia.

Esta puede "implantarse" en las máquinas. La inteligencia artificial permite dotar a un sistema de un mecanismo que le permite simular el comportamiento de un ser vivo, comprenderlo mejor o incluso adaptar su estrategia a cambios y modificaciones en su entorno. Incluso en este caso, resulta difícil determinar con precisión si un sistema presenta alguna forma de inteligencia; las pruebas del tipo "test de Turing" presentan, como ocurre con los tests de C.I., limitaciones.

Las tecnologías, los lenguajes y los algoritmos son tan numerosos como los dominios de aplicación, y la I.A. no está reservada a la robótica o a los videojuegos. En efecto, podemos encontrarla en casi todos los dominios informatizados. Nos envuelve, incluso sin darnos cuenta, y mejora prácticamente cualquier tipo de sistema.

Se trata de un dominio en pleno desarrollo y las capacidades crecientes...

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