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Preámbulo

Las redes y los sistemas informáticos se vuelven cada vez más complejos y más grandes. Para ciertas empresas son un mal necesario, y lo que podría ser una inversión se transforma en una ruina. De esta imagen, se deriva muchas veces el poco interés en aumentar el presupuesto destinado a la seguridad informática. Los administradores tienen hoy en día mucha carga de trabajo y preocupaciones. Están sometidos a una gran presión para alcanzar resultados rápidos en materia de despliegue o mantenimiento. No disponen, por lo tanto, de tiempo para prestar atención a los detalles de la instalación de un producto o una aplicación. Están desgraciadamente obligados a ir lo más rápido posible y parar en cuanto funcione, sin haber tomado el tiempo para analizar la seguridad antes o después de la instalación. Además, la seguridad interna es muchas veces descuidada en detrimento de una protección frente a una eventual amenaza externa.

Sin embargo, si la seguridad fuese perfecta en el interior, ¿qué podría hacer realmente un hacker externo?

Diferentes estudios demuestran que la seguridad informática de una empresa es en la mayoría de los casos fácilmente atacable desde el interior, además muestran también un aumento considerable de este tipo de incidentes, ya sea por usuarios ávidos o frustrados por la falta de poder o por personas que tienen malas intenciones, como vengarse, ...